Cichlid Room Companion

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Experiencias con Steatocranus tinanti (Poll, 1939)

Por , 1998. printer
Publicado
Mary Bailey, 2001

Traductor: Manuel Zapater Galve (01-ene.-2000)

Clasificación: Mantenimiento en cautiverio, África.

Macho de Steatocranus tinanti
Macho de Steatocranus tinanti en el acuario Pez y Foto por Mary Bailey.
(Este artículo fue publicado originalmente en Cichlid News Magazine; Abril 1992; Aquatic Promotions Vol. 1 No. 2. pp. 22-24.).

Steatocranus tinanti es un pequeño cíclido reófilo del Oeste de áfrica, donde se encuentra en los rápidos del río Congo en las proximidades de Kinshasa, capital del Congo (Linke y Staeck, 1981). Es conocido por la ciencia desde 1939 cuando fue descrito formalmente como Gobiochromis tinanti por el Profesor Max Poll, y desde hace mucho menos tiempo por los acuariófilos, no habiendo sido visto en Europa hasta los años 80. Como muchos otros peces del Congo, no fue exportado durante un largo tiempo debido a los problemas políticos en ese país; además la cantidad de peces silvestres disponibles ha sido siempre muy escasa. Parece que se ha reproducido en cautividad en solo pocas ocasiones y tiene reputación de pez difícil, aunque no ha sido esta mi experiencia. No ha conseguido tampoco alcanzar ninguna popularidad debido quizás a su rareza o a que carece de la brillante coloración de sus primos del Este de áfrica. Es una pena, porque este pez pequeño, simpático e interesante, consigue conquistar rápidamente los corazones de aquellos que encuentran un sitio para él en sus acuarios.

Desde hace muchos años me he interesado por los cíclidos del Oeste de áfrica y he mantenido varias especies de los rápidos (Steatocranus, Telogramma) en esta última década. Cuando una amiga me telefoneó para preguntar si quería su pareja de S. tinanti silverstres porque el agua de su acuario no era adecuada, y aunque se habían adaptado no daban muestras de querer reproducirse, rápidamente contesté que sí, aunque mostrando mis reservas debido a su reputación por su comportamiento agresivo, especialmente hacia sus congéneres. Mi amiga me aseguró, sin embargo, que su pareja estaba viviendo en perfecta armonía y sin intentar asesinarse mutuamente ni nada parecido.

De todos modos, volví de su casa no sólo con los S. tinanti, sino también con una pareja de de Teleogramma brichardi y una pareja de Steatocranus no dentificados de pequeño tamaño, que pensamos que podrían beneficiarse del agua blanda de Devon (0.5 dGH del grifo) que se aproxima más a sus condiciones naturales que el agua de más de 15 dGH en que habían estado viviendo. Afortunadamente había preparado un acuario de 1.20 m (48") para los S. tinanti, así que había mucho espacio (¡eso esperaba!) para los demás peces.

El acuario estaba decorado con grandes cantidades de rocas, principalemte granito, con muchas grietas de diferentes tamaños que intentaban simular su hábitat natural. El sustrato era grava de granito, de granulometría irregular y con algunos cantos rodados, recogidos por mí en el campo para usarlos en acuarios de agua ácida, ya que no contienen ningún material calcáreo en absoluto, al contrario, tienden a acidificar el agua (creo que esto resulta de la descomposición gradual de los feldespatos que contienen). El pH estaba estabilizado alrededor de 6.5; la temperatura se mantenía en el rango de 25-26°C. La iluminación era moderada, ya que pienso que para muchas especies de cíclidos, esto consigue mantenerlos más relajados y por tanto aumenta las posibilidades de obtener reproducciones.

La filtración estaba asegurada por placas bajo el substrato, alimentadas por una bomba de aire, esto sorprende a muchos acuariófilos ya que no se crean las turbulencias que estos peces encuentran en su hábitat natural. Sin embargo, yo había aprendido mucho de mis anteriores experiencias con T. brichardi hacía unos cuatro años. Entonces, había intentado recrear las turbulencias usando un filtro sumergible, con la salida de agua por encima de la superficie del agua para crear un efecto de cascada. Los peces lo odiaban y pasaban la mayor parte de su tiempo descansando debajo de la cápsula del filtro, probablemente el lugar menos agitado de todo el acuario. Tan pronto como detenía el filtro, se dedicaban a nadar por todo el tanque y parecían mucho más a gusto en este ambiente más calmado. Si uno se para a pensar, es altamente improbable que estos peces pasen todo el día luchando en el centro de la corriente de los ríos, ya que no son los suficientemente robustos y probablemente pasan la mayor parte del día en los espacios en calma entre las grandes rocas. Su casi total carencia de flotabilidad, debido al reducido tamaño de su vejiga natatoria, rasgo que comparten con muchos cíclidos de hábitats similares, como los "cícidos-gobio" del lago Tanganyka, les permite quedarse quietos sin gastar fuerzas en el fondo y permanecer en la estrecha capa de agua relativamente calmada en la interfase entre la corriente y el sustrato. Sólo hay que observar a los cíclidos de los rápidos como tienen que esforzarse para subir a la superficie a por la comida en escamas para darse cuenta de que ascender por las aguas abiertas es un comportamiento bastante antinatural para ellos, mientras que sus pequeños desplazamientos por el fondo del acuario parecen perfectamente normales y naturales.

Todos mis peces se adaptaron bastante rápidamente, con los S. tinanti ocupando juntos un pequeño territorio en el centro del acuario, los Teleogramma separados, uno en cada extremo del tanque y los otros Steatocranus llenando el espacio que quedaba libre. Eran alimentados por una dieta que consistía en lombrices de tierra cortadas, comida viva y congelada, varias comidas preparadas (corazón de buey, mejillones cortados, etc) y una pequeña ración de comida seca (escamas o bastoncillos) cada día. Los bastoncillos eran mojados anteriormente para que se hundieran rápidamente, ya que los peces esperan que la comida les llegue cuando abro la tapa del acuario, no varias horas después; si los utilizaba secos debía sifonarlos después cuando llegaban a hundirse.

Me parecía bastante obvio que los S. tinanti eran una pareja; el macho era apreciablemente mayor (7.5 cm, 3" L.E. por 5.0 cm, 2" de la hembra y por lo menos dos veces su volumen) con una cabeza mucho mayor con una pequeña giba frontal, que de ningún modo se acercaba a la magnífica joroba del macho de S. casuarius. Además, sus aletas eran claramente mayores y más amplias. El color de fondo de ambos sexos es un difícilmente descriptible beige-marrón-gris (dependiendo de su humor) con cuatro o cinco bandas bastante anchas, pero vagamente definidas, y dos bandas mucho más estrechas longitudinales, también más oscuras que el fondo. La inferior de estas va desde el opérculo hasta el pedúnculo caudal a nivel medio, la otra empieza justo por detrás y por encima del ojo y discurre durante un buen trecho a medio camino entre la base de la aleta dorsal y la banda inferior, descendiendo finalmente para unirse con esta última bajo la parte blanda de la dorsal. Estas marcas dan un aspecto ligeramente cuadriculado. Las bandas verticales son menos notorias en las hembras. Los ejemplares jóvenes tienen la "mancha de la Tilapia" en la parte blanda de la aleta dorsal, que desaparece antes en los machos y puede a veces ser visto en las hembras adultas.

Las diferencias de comportamiento confirmaban el dimorfismo; ambos peces ocupaban la misma gruta, que excavaron ligeramente y parecían bastante a gusto con el otro, aunque nunca vi demasiadas muestras de afecto. Esto fue un gran alivio, ya que el cortejo inicial es a veces violento para la más débil, que es la hembra. Yo había tenido estos problemas con mi primera pareja de T. brichardi y tuve que separarlos con un divisor transparente; cuando después de un par de meses éste fue retirado, no hubo más gestos de hostilidad. De acuerdo con esto, lo sugiero como una posible solución si se presenta el mismo problema en los S. tinanti. Debo decir que, sin embargo, que los descendientes de esta pareja, que fueron dados a amigos, no han sido más belicosos que sus progenitores.

En esta época, yo pasaba gran parte de la semana fuera, por lo que la alimentación no era todo lo regular que yo deseaba y no esperaba demasiado obtener ninguna reproducción. Como todos sabemos, los cíclidos raramente se comportan "como en los libros" y al llegar a casa una noche de viernes, me encontré siendo la orgullosa dueña de un pequeño grupo de unos 30 a 40 alevines de S. tinanti que medían ya algo más de1.25 cm (media pulgada).

Hembra de Steatocranus tinanti
Hembra de Steatrocanus tinanti en el acuario. Pez y foto por Mary Bailey.

Los cuidados a los alevines eran muy poco usuales: cada mañana los alevines salían de la gruta que ocupaban y se "sentaban" encima de la roca que servía de techo a la cueva; la hembra permanecía en la cueva, excepto a la hora de la comida lo que me hacía pensar si no tendría ya un nuevo grupo de huevos, pero como no aparecieron más alevines, supuse que no era este el caso. El macho pasaba también mucho tiempo reposando encima de la roca con los alevines, pero también se situaba de vez en cuando sobre ellos (duro esfuerzo para un pez con una vejiga natatoria tan pequeña). Si alguno de los otros peces se acercaba demasiado al territorio de unos 30 cm que defendía, se lanzaba violentamente hacia él, pasando por encima de los alevines, que debían reorganizarse rápidamente después. Este comportamiento parental era distinto al de cualquier otro cíclido que hubiera visto, ya que la hembra parecía no participar excepto para vigilar a los alevines e introducirlos de nuevo en la cueva por la noche.

Era necesario distribuir la comida de los alevines apuntando hacia su roca, ya que éstos no parecían desear abandonarla en busca de alimento, aunque, a la vista de cualquier cosa comestible, hacían pequeños movimientos para atraparla. Empecé alimentándolos con microgusanos bastante pequeños, pero que al moverse bastante eran un buen punto de partida para que empezaran a comer, pronto pasé a otras pequeñas comidas como hueva de bacalao y corazón finamente triturado.

Esta fue la primera de varias reproducciones obtenidas en los siguientes meses, los alevines solían abandonar la "casa de los padres" después de 4 a 6 semanas de su primera aparición, midiendo por entonces alrededor de 3.2 cm (1,25"). Entonces ocupaban cualquier hueco o grieta disponible, siendo extremadamente difíciles de capturar sin tener que desmontar gran parte de las rocas, lo que debía hacerse con mucho cuidado para no molestar a los adultos. Al final, descubrí que el mejor momento para cogerlos era cuando aparecía un nuevo grupo de alevines, los más pequeños eran recogidos en la cueva, mientras que a los mayores no se les dejaba entrar. Nunca conseguí ver los huevos, ya que intentarlo es una práctica muy desaconsejable y una buena causa de que los padres se los coman, pero se dice que son muy adhesivos y de gran tamaño. Los alevines, en su primera aparición, son comparables en tamaño a los de T. brichardi, y los huevos de esta especie son verdaderamente enormes. Es posible que esto sea una adaptación para asegurar que los alevines son suficientemente grandes desde el principio para que no sean arrastrados por la corriente.

La taxonomía de S. tinanti es bastante interesante. Fue inicialmente introducido en el género Gobiochromis, pero después desplazado a Leptotilapia. Roberts y Stewart (1976) consideraron que este género no era más que una parte de Steatocranus, a pesar de que admitían que el S. tinanti difiere del resto de miembros de este género por "su cuerpo muy alargado, coloración característica, aleta caudal más larga, mayor número de escamas en la línea lateral y ojos supralaterales". A pesar de mi escasa experiencia como taxonomia, me inclino a pensar que dadas estas diferencias y a su particular modo de reproducción que he descrito anteriormente, (que, por lo que sé hasta el momento, no tiene ningún parecido con la de los demás Steatocranus que han sido reproducidos en cautividad), no es del todo razonable considerar al tinanti parte del género Steatocranus sólo debido a que comparte algunas características morfológicas con éste. En los últimos años, los científicos han empezado a considerar el comportamiento de los peces como una característica taxonómica, y quizás una nueva revisión vuelva a revivir Leptotilapia ó Gobiochromis para esta especie.

Para concluir, recomiendo de todo corazón este pez tan llamativo como poco común a cualquiera que tenga la oportunidad de comprarlo; ¡estoy segura de que los encontraréis mucho más interesantes que otro incubador bucal más!

Referencias (2):

Cita

Bailey, Mary. (junio 13, 1998). "Experiencias con Steatocranus tinanti (Poll, 1939)". Cichlid Room Companion. Consultado en mayo 23, 2019, desde: https://www.cichlidae.com/article.php?id=95&lang=es.