Cichlid Room Companion

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Mariposas y Pavoreales del Lago Malawi

Por , 1985. printer
Publicado
Paul V Loiselle, 2004

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (18-dic.-2001)

Clasificación: Detalles de la especie, Lago Malawi.

(Este artículo fue originalmente publicado en el Freshwater And Marine Aquarium Magazine, Mar 1985; pp. 10-21. Se reproduce aquí con permiso del autor, el Dr. Paul V. Loiselle).
(Nota del editor por Juan Miguel Artigas Azas: En su fecha original de publicación, el presente artículo incluía algunos nombres científicos que hoy en día no se encuentran vigentes mas. En un intento de evitar la confusión, y de sacar partido a las ventajas de renovación de una publicación electrónica, he actualizado los nombres científicos de los Haplochromini mencionados en este artículo, de acuerdo con su estatus actual, jul-97).

En más de una ocasión (Loiselle, 1979, 1981) me he referido a la apertura del lago Malawi a la exportación de peces ornamentales como la "Revolución del Malawi". Yo he notado la influencia de la fauna del Malawi en la evolución del cuidado de los cíclidos y en las asociaciones surgidas para apoyar al ciclidófilo, como la American Cichlid Association. Como suele pasar, cuando uno se fija sólo en un punto de una frase, la exactitud muere a manos de la elocuencia. La "Revolución del Malawi" es actualmente una serie de revoluciones constantes desde hace una década, cada una estimulada por la llegada de una nueva serie de deseables cíclidos provenientes de alguna parte del lago hasta entonces inexplorada.

Aunque todo lleva su tiempo. El Lago Malawi es una gran masa de agua en la que los peces no se distribuyen uniformemente. Las limitaciones logísticas nos imponen el trabajar en una pequeña serie de novedades en un momento dado. El lago posee un gran número de pequeños y contrastados hábitats. Cada recoveco tiene su conjunto de cíclidos propios, cuya captura presenta un reto particular al recolector comercial. No son las dificultades para vender tal o cual cíclido, o las características de un biotopo determinado las que hacen difícil esta tarea. Las técnicas de embalaje y transporte que funcionan bien con unas especies no lo hacen con otras. Así no es de extrañar que el primer cargamento de peces que salió del lago a mediados de los sesenta estuviera compuesto de muchos más Mbuna que de peces como los Haplochromini, propios de otros ambientes.

Una interesante consecuencia de la devoción inicial profesada a los peces asociados a las rocas es la forma en que hicieron su debut los primeros Haplochromini. Por regla general, los representantes más pequeños de un determinado grupo de cíclidos son los primeros en establecerse en la afición, pues sus necesidades de espacio los hacen más fáciles de mantener que sus hermanos mayores. Sin embargo, los primeros Haplochromini que fueron exportados en cantidad suficiente fueron juveniles de peces bastante grandes y a menudo depredadores, que podían ser capturados con las técnicas usadas para los Mbuna. Así no es de extrañar que el primero en ser criado en cautividad fuera el Nimbochromis polystigma, grande y depredador. A comienzos de los setenta, el conjunto de especies disponible para el aficionado se centraba mucho más en los mayores tipos de esta tribu, antes que en los pequeños.

Esto desapareció en 1971, cuando desde el lago llegaron a Norteamérica, Europa y Japón diversos cargamentos de Haplochromini pequeños y brillantemente coloreados. Uno de los primeros y más espectaculares recién llegados era un brillante Aulonocara azul, adecuadamente (y felizmente) bautizada como Pavorealreal del Malawi. Este ejercicio de marketing creativo hizo que el nombre de "pavos reales" fuera enseguida aplicado a un conjunto de Haplochromini que tenían en común una talla modesta y una espectacular coloración en los machos. En este ensayo me voy a centrar en los peces merecedores de este nombre, los crepusculares y bentónicos cíclidos del género Aulonocara.

En 1921 el ictiólogo británico C. Tate Regan creó el género Aulonocara para un conjunto de pequeños cíclidos del Malawi cuyos huesos de la frente, mejillas y mandíbula inferior se caracterizaban por poseer unos poros de la línea lateral cefálica mucho más desarrollados que en otros peces. Para Regan estos agujeros se parecían a los de una flauta, de ahí el nombre del género (aulos, flauta en griego). Regan se sorprendió por la convergencia entre estos peces y los Trematocara del Tanganika, que mostraban idénticas características, aunque el aspecto exterior de ambos tipos de peces es bastante diferente. Regan anotó la presencia de diez franjas verticales en el cuerpo. También anotó el evidente dimorfismo sexual que presentaban sus especimenes. Las aletas anal y ventrales eran oscuras en los machos, la anal con muchas manchas naranjas, mientras que en las hembras estas aletas eran naranjas.

Aulonocara nyassae fue la única especie descrita hasta 1935, cuando Ethelwyn Trewavas, la sucesora de Regan en el Museo Británico, añadió a la lista Aulonocara rostrata y A. macrochir (actualmente considerado como la forma juvenil del primero). Trewavas hizo notar que el alargamiento de los huesos suborbitales asociado con el agrandamiento de los poros de la línea lateral cefálica en los peces de este género afectaba al número de escamas normalmente presentes en las mejillas de los Haplochromini del Malawi. En el caso más extremo las mejillas están completamente desnudas de escamas, pero más normalmente en esta área hay una y parte de una segunda línea de escamas. Su interés en estas características se explica debido a su descripción de un nuevo género, Trematocranus, caracterizado por un moderado agrandamiento de los poros de la línea lateral cefálica y en la presencia de dos a cuatro líneas de escamas en las mejillas. Trewavas, como Regan, estableció un paralelismo entre su nuevo género y uno del Tanganika, observando que había la misma relación entre Trematocranus y Aulonocranus que en Trematocara y Aulonocara. Tal y como era al principio, Trematocranus comprendía dos peces de morro chato y flancos manchados (T. microstoma y T. brevirostris) y uno pequeño, de morro chato y flancos rayados, Trematocranus auditor. Trewavas misma consideró que T. auditor no estaba muy relacionado con las otras especies de su género (actualmente se incluye este pez en el género Aulonocara).

Aparte de una breve consideración acerca de la ecología de A. nyassae (Fryer, 1959), no se añadió nada nuevo al conocimiento de este género hasta que comenzó a ser exportado a comienzos de los setenta. Se hizo entonces evidente que había muchas más especies de cíclidos con grandes poros nadando por el lago adelante que los que nadaban en los frascos del Museo Británico. Estos peces fueron exportados bajo varios nombres comerciales; las especies con poros muy grandes se ofrecieron como Aulonocara y las de poros más pequeños como Trematocranus. Esta división influyó mucho en la descripción de varias de estas especies recién descubiertas (Jonson, 1974; Burguess et Axelrod, 1973).

Desafortunadamente, este cómodo punto de vista no se correspondía del todo con las relaciones reales entre los cíclidos del Malawi. En su revisión de los Haplochromini de flancos moteados endémicos del Malawi, Oliver (1977) encontró que Trematocranus microstoma, la especie tipo del género, mostraba una serie de adaptaciones anatómicas y del color idénticas a las de T. placodon Regan 1921, T. labifer Trewavas 1935 y Hemitilapia oxyrhyncha Boulenger 1912. Oliver unió a todas estas especies bajo el género Hemitilapia, con lo que Trematocranus pasaba a ser un sinónimo del mismo. Oliver hizo notar que las tres especies originariamente denominadas como Trematocranus habían sido obviamente mal clasificadas. Oliver renombró a Trematocranus peterdaviesi Burguess et Axelrod 1973 como Lethrinops peterdaviesi, vistas sus similitudes con Lethrinops gossei Burguess et Axelrod 1973 (ahora peterdaviesi se clasifica como Alticorpus Stauffer el Mckaye 1988). Oliver dejó en el limbo las otras dos especies, Aulonocara auditor Trewavas 1935 y Aulonocara jacobfriebergi Jonson 1974, a la espera de otro estudio.

A la vista del material tipo de T. microstoma, estoy de acuerdo con la decisión de Oliver de colocar a este pez dentro de Hemitilapia. Dando un paso más, me atrevo a sugerir que se considere a Aulonocara auditor y a A. jacobfriebergi como especies con pleno derecho del género Aulonocara (Nota del Editor: En 1997 esto sigue siendo así). Estas dos especies han sido excluidas de este género en base a que presentan un menor desarrollo de los poros y a que poseen dos líneas completas de escamas en las mejillas. Quitando esto, el resto de las características concuerdan con las del género. Estos rasgos no son comunes entre los Haplochromini nominales del lago Malawi. Son más comunes entre los peces del género Lethrinops, pero las antiguas especies del género Trematocranus no poseen la dentición típica y la estructura ósea de la faringe de este género. Por otra parte, se parecen mucho más a los Aulonocara que a cualquier otro Haplochromini del Malawi. A la espera de un estudio más profundo, lo mejor será incluir estas dos especies en el género Aulonocara.

Pero, para el nivel acostumbrado del lago, la taxonomía del género es bastante deficiente. De las cinco especies descritas hasta ahora (Nota del editor: Ocho en 1997), sólo dos, Aulonocara auditor, el Pavorealde media noche, y A. jacobfriebergi, el Cíclido mariposa del Malawi, de han importado hasta la fecha (1985). El Pavorealde hombros rojos, el primero en ser exportado, es actualmente una especie no descrita, desde luego no Aulonocara nyassae; y el pez vendido como Aulonocara peterdaviesi no tiene nada que ver con el auténtico poseedor de ese nombre. Se conocen otras seis u ocho especies por sus nombres comerciales, que desde luego varían de una parte a otra del Atlántico y tampoco es que sean muy firmes aún dentro de E.E.U.U. hay varias razones para que las cosas estén así. Principalmente estos peces se encuentran en hábitats de difícil acceso, y el precio que pueden llegar a alcanzar hace que los importadores raramente quieran ceder una docena de sus peces a la ciencia. Una vez que la especie es criada en acuarios ya no hay problema para conseguir varios ejemplares, pero a los ictiólogos no les gusta trabajar con peces domésticos. Finalmente, y como los importadores viven de sus peces, son reacios a especificar el lugar concreto de captura de tal o cual variedad, y el lugar de captura es muy importante a la hora de realizar la descripción de un pez salvaje. Los acuariófilos deberemos acostumbrarnos a vivir dentro de una nebulosa en lo que a taxonomía de este grupo se refiere.

La falta de una taxonomía adecuada hace que un buen número de autores (Axelrod et Burguess, 1978; Mayland, 1982) traten la mayoría de las variedades disponibles de Pavorealreal como Aulonocara nyassae. Ese trato no tiene justificación alguna y no hace si no extender entre los neófitos la perniciosa tendencia de hibridar todos los peces entre sí. El resultado ha sido la introducción de una pléyade de formas intermedias en el mercado, lo que imposibilita a corto plazo una identificación segura de los peces y a largo plazo destruirá todo el material genético original. Los aficionados a estos peces deben tener muy en cuenta la actitud de los killífilos, que ante una situación similar han sabido mantener puras las diferentes líneas de estos peces.

En cualquier estudio sobre estos peces se hace necesario el subdividirlos en dos grandes grupos basados en su característica más evidente, el patrón de coloración de los machos adultos. El primer grupo, al que llamaremos "Pavos reales", incluye especies en las que el color dominante del macho es un azul iridiscente que fácilmente eclipsa el aspecto de sus tocayos de aviario. Este grupo incluye los siguientes peces:

Cíclido mariposa cola de golondrina
Un macho de la especie indescrita de Aulonocara vendida bajo la muy apropiada denominación de cíclido mariposa cola de golondrina. Este espectacular recién llegado del Lago Malawi se encuentra cercanamente emparentado con el mas común A. Jacobfreibergi, pero es una especie mas alargada con una aleta caudal con un margen mas amplio. Foto por Paul V. Loiselle.
Red-Shouldered Peacock
Un pequeño y sexualmente activo macho de la indescrita especie de Aulonocara a la cual el sobrenombre de Pavoreal del lago Malawi fue aplicada primeramente. Esta especie es ahora generalmente conocida como hombros rojos. Foto por John Barbowski.
Pavoreal de hombros rojos
Un macho peleando del Pavoreal de hombros rojos. La falta de la franja roja humeral es también una caracteriística de los machos en corte. Los huecos cefálicos aumentados dan a la cabeza su distintiva apariencia texturizada. Foto por Paul V. Loiselle.
Hembra Pavoreal de hombros rojos
Una hembra Pavoreal de hombros rojos. Como es tipicamente el caso con cíclidos haplochrominos, los jóvenes y las hembras muestran poco de la coloración brillante de los machos adultos. Los compradores potenciales de estos peces deven de mantener esto en la mente cuando se evaluen los inventarios de una tienda de peces. Foto por Paul V. Loiselle.
Macho Regal Peacock
Una hembra sexualmente activa del pavoreal real. Machos de esta no descrita especie de Aulonocara son mas oscuros que los Pavoreales de hombros rojos pero igualmente brillantes en su coloración. Foto por Paul V. Loiselle.
Hembra Pavoreal real
Un hembra Pavoreal real. La coloración mayormente obscura de esta especie al contrario del Pavoreal de hombros rojos se extiende a ambos sexos en esta especie. Foto por Paul V. Loiselle.
Aulonocara sp.
Un macho de la indescrita especie de Aulonocara comercializada erroneamente como Trematocranus peterdaviesi, una especie muy diferente apropiadamente referida al género Lethrinops. El nombre común alternativo de Pavoreal azul es mas adecuado para este hermoso cíclido. Foto por Paul V. Loiselle.
Jovén macho de Aulonocara auditor
Un macho jóven de Aulonocara auditor, conocido en el medio como Pavorreal medianoche. ste es el mas pequeño representante del género actualmente disponible para los acuaristas, además de uno de los mas faciles de reproducir. Foto de Paul V. Loiselle.
Aulonocara auditor female
Una hembra de Aulonocara auditor. Las hembras de esta especie de Pavoreal sexualmente precoz has sido observadas acarreando huevecillos con solo 5.5 cm de longitud estandar. Foto por Paul V. Loiselle.
Pavoreal cabeza azufrada
El Pavoreal cabeza azufrada ejemplifica las dificultades encontradas en trazar fronteras entre géneros en los cíclidos del lago Malawi. Los elementos del patrón de coloración de los machos sugieren la pertenencia a varios grupos de Haplochromidos, mientras que los poros en la cabeza a lo largo de la quijada inferior muestran cierto grado de crecimiento. Estando pendiente un más claro entendimiento de sus relaciones, esta muy deseable especie es referida al género Aulonocara. Foto por Paul V. Loiselle.
Macho de Pavorreal naranja
Un macho del Pavoreal naranja. Esta especie no descrita de Aulonocara pertenece al grupo de especies con relativamente alargados hocicos que incluye los a la fecha no importados A. macrochir y A. rostrata. Foto por Paul V. Loiselle.
Pavoreal naranja
Una hembra madura del Pavoreal naranja. La combinación de un margen dorsal claro con una banda sub-marginal mas obscura y las numerosas lineas laterales delgadas son características del género Aulonocara. Foto por Paul V. Loiselle.
Macho de Pavoreal Amarillo
Un macho del Pavoreal Amarillo. Esta indescrita especie de Aulonocara es una de las más hermosas representantes del género. Es también una de las mas difíciles de mantener y reproducir en acuario. Foto por Paul V. Loiselle.
Macho Aulonocara jacobfreibergi
Un macho de Aulonocara jacobfreibergi. El bien llamado cíclido mariposa ha gozado de enorme popularidad desde su introducción inicial en 1972. La intensidad del ocre en el cuerpo de esta especie se influencia de manera importante por los precursores de color en su dieta. Foto por Paul V. Loiselle.
Hembra Aulonocara jacobfreibergi
Esta hembra de Aulonocara jacobfreibergi muestra las marcas dorsales y el bandeado lateral característicos del género. Foto por Paul V. Loiselle.
Pavoreal brillo de sol
El Pavoreal brillo de sol es mi representante favorito del género Aulonocara. Machos como este una vez inspiraron el muy descriptivo nombre común de de esta popular especie. Foto por Paul V. Loiselle.
Hembra Pavoreal brillo de sol
Las hembras del Pavoreal brillo de sol son muy distintivas en su apariencia y es improbable que sean confundidas con otras especies del género Aulonocara. Foto por Paul V. Loiselle.
  1. Aulonocara auditor (Trewavas 1935), Medianoche o Pavoreal nocturno. Es una especie relativamente pequeña, que comienza a criar con 5.5 cm LT y crece hasta los 10 cm. Descrita originalmente en Vua, en la costa noroeste del lago, también ha sido citada en las islas de Likoma (Staeck et Linke, 1981).

  2. Aulonocara sp. Pavoreal de hombros rojos. Este fue el primer representante del grupo en ser exportado. Su deslumbrante coloración es el origen del nombre "Pavorealreal" de los peces del grupo. Esta especie puede crecer hasta los 17 cm LT, y cría a partir de los 8. Viene de la esquina sudoriental del lago. Como se ha dicho antes, esta especie suele confundirse con A. nyassae, que tiene una coloración muy diferente y que hasta la fecha no ha sido importada (Burguess et Axelrod, 1979; Jackson et Ribbink, 1975)

  3. Aulonocara sp. Pavoreal Regal. Esta es otra atractiva especie caracterizada por una coloración azul oscura metalizada uniforme. Proviene de la isla de Mbenji, al sur del lago (Mayland, 1982; Staeck et Linke, 1981). Este pez madura con un tamaño menor que las otras especies. Los machos alcanzan todo su colorido con 6 cm LT, y se han visto hembras de 5 cm portando huevos en su boca.

  4. Aulonocara sp. Pavoreal"Blue Powder". Esta robusta especie de origen desconocido se ha vendido a menudo con el nombre de Alticorpus peterdaviesi, que realmente pertenece a una especie muy diferente que aún no ha sido exportada. Pese a que puede llegar a los 15 cm LT, esta especie se caracteriza porque madura muy pronto. Los machos adquieren su color con 5 cm y comienzan a reproducirse poco después.

El segundo grupo comprende cuya coloración del cuerpo va desde el marillo brillante hasta el naranja. En estos peces la coloración azul se limita a cabeza y aletas. Se han importado seis representantes del grupo de los Pavos reales dorados:

  1. Aulonocara jacobfreibergi (Johnson 1974), el Cíclido mariposa. Los machos de este espectacular cíclido se diferencian de los demás en los márgenes blancos anchos y brillantes de sus aletas dorsal y caudal. Las hembras presentan el mismo patrón de coloración que el resto del grupo. Como en el Pavorealde hombros rojos, la longitud máxima de este pez es de 17 cm LT, pero alcanza la madurez sexual a la mitad de esa talla. Johnson cita la Isla Makanjilla (1973) como la localidad tipo de este pez.

  2. Aulonocara sp. Cíclido mariposa "Cola de golondrina". Esta especie recientemente importada de procedencia desconocida se diferencia de las demás en su cuerpo más esbelto y en el patrón de coloración. Alcanza muy rápido la madurez, pueden criar con 4 cm de longitud.

  3. Aulonocara sp. Pavoreal de flancos naranjas. Esta especie de morro relativamente largo recuerda bastante a A. macrochir y a A. rostrata. Se diferencia de estas dos especies en detalles de la coloración. éste es otro pez bastante robusto y de procedencia desconocida.

  4. Aulonocara sp. Pavoreal amarillento. Este pez posee unos colores de lo más vivo de entre los peces de su grupo que han sido importados, y es también uno de los mayores. Los machos pueden alcanzar los 18 cm, y no comienzan a desarrollar su interesante colorido hasta los 8.5 cm LT. Como para otros muchos Aulonocara, la localidad de origen sigue siendo un misterio.

  5. Aulonocara sp. Rayo de sol o Pavoreal amarillo. Este magnífico cíclido es uno de los peces más espectaculares de los que han sido exportados desde el Malawi. El Pavorealrayo de sol proviene de las islas de Maleri, en el brazo suroccidental del lago (Staek et Linke, 1981), y de la isla de Likoma, en la región central (Mayland, 1982). Morfológicamente se parece mucho a un pez con una cabeza azul brillante vendido como Pavorealde flancos amarillos, que es originario de las rocas de Chindunga, justo al suroeste de la isla de Maleri, al lado del poblado de Chipoke (Staek et Linke, 1981). Sea una raza local del Pavorealamarillo, sea una especie distinta, aún está por determinar. Es una especie relativamente pequeña. Yo nunca he visto un macho de más de 12 cm. Es una especie que madura tarde, los machos no desarrollan su coloración hasta alcanzar los 7 cm LT.

Hay aún otras especies a las que se les suele dar el nombre de pavos reales. Varios Haplochromini del grupo de los Utaka caracterizados por la coloración azul brillante de los machos y un brillo cremoso hacia la cabeza han sido vendidos como "Pavos de marfil". Estos peces planctónicos de natación libre no están estrechamente relacionados con los Aulonocara y, pese a que el mantenimiento de ambos es similar, en la naturaleza no comparten el modo de vida. Las afinidades con el grupo de otras especies de cíclidos cuya coloración azul les ha dado el nombre de pavos no es fácilmente determinable. Entre ellos destaca un recién llegado, conocido como Pavorealde cabeza sulfurosa, que hizo su debut en 1981 junto con el cola de golondrina. Su clasificación plantea un problema. Básicamente se parece a algún tipo de Lethrinops, pero carece de las peculiaridades dentarias del género. Contrariamente a Aulonocara, sólo los poros de la mandíbula inferior se presentan agrandados. El patrón de color recuerda más a algunos Haplochromini del Malawi que al conjunto de los Aulonocara. Yo mismo (Loiselle, 1982) he sugerido que este pez debería cautelosamente adscribirse al género Aulonocara hasta que las cosas estén más claras. Dejando a un lado estas consideraciones, no deja de ser un pez muy colorido y popular.

La peculiar estructura craneal de los Aulonocara nos hace plantearnos cuál es la función biológica de estas estructuras. Hacer un esfuerzo por saber cómo viven los Aulonocara en la naturaleza nos dará pistas acerca de cuáles deben ser sus cuidados en cautividad. La línea lateral contiene células especializadas, conocidas como neuromastos, que son sensibles a estímulos mecánicos, sobre todo a las corrientes de agua que tocan al animal. Estos sensores permiten al pez detectar pequeños movimientos que se produzcan a su alrededor, luego este sentido juega un importante papel en las relaciones del animal con su ambiente. Le permite detectar tanto presas como predadores, mantenerse estable en el agua, evitar obstáculos y dirigirse derecho a su objetivo, todo sin haber ido a la escuela. Como Bond (1979) indica: "Estas habilidades son especialmente importantes en las especies que desarrollan una vida nocturna, o en aquéllas que viven en cuevas o en las profundidades abisales. Estos dos últimos grupos de peces realmente muestran un gran desarrollo de este sentido, con adaptaciones morfológicas al uso".

Cabría razonablemente esperar encontrar que el agrandamiento de las estructuras cefálicas de la línea lateral correspondiera a especies de las aguas más profundas de los grandes lagos africanos. Esta característica habría también surgido como adaptación a ambientes con poca luminosidad y se ha dado varias veces en el Tanganica, donde, además de Trematocara y Aulonocranus, varias especies de Lamprologus presentan grandes poros (Brichard, 1978). Así no debe sorprendernos que varios peces del Malawi hayan responido de esta manera a la vida en las profundidades. Aunque sólo en el género Aulonocara se da plenamente el fenómenos, muchos otros géneros incluyen especies con un determinado agrandamiento de los poros cefálicos. Ya se ha hecho antes mención a Hemitilapia, y varios Lethrinops aún no descritos presentan idénticas características.

La limitada información disponible acerca de la biología de los Aulonocara refuerza la idea de que son habitantes de aguas bastante profundas. La mayor parte de las especies vive entre los seis y los veinte metros de profundidad. Aún en las claras aguas del Malawi la luz está lo suficientemente atenuada como para considerar beneficiosa una evolución en ese sentido. La estructura dental y los análisis obtenidos a partir de algunos estómagos (Fryer, 1959) sugieren que los Aulonocara se alimentan basan su dieta en larvas de insectos acuáticos, cuya detección en un medio penumbroso se ve ciertamente facilitada por las adaptaciones de la línea lateral. El lago Malawi contiene un número apreciable de grandes peces gato depredadores bentónicos, como Bagrus meridionalis o Bathyclarias spp. Estos peces se alimentan de Haplochromini como los Aulonocara (McKaye, 1983) y son con mucho sus principales depredadores. El extraordinariamente desarrollado sistema lateral cefálico de nuestros cíclidos es útil pues tanto para comer como para no ser comido.

La información acerca del hábitat que prefieren estos peces es igualmente escasa. Algunas observaciones publicadas (Fryer, 1959; Staeck et Linke, 1981) sugieren que aquellas especies que se encuentran en la zona superior del rango preferido por Aulonocara, como A. nyassae, A. auditor y el Pavorealrayo de sol son habitantes característicos de la zona de transición entre el litoral rocoso y el arenoso. Algunas especies de aguas más profundas se encuentran asociadas a biotopos rocosos (L. Nau, com. pers.) y otras se desplazan sobre fondos de arena desnudos (David Herlong, com. pers.). Ninguna de las especies de este último grupo parece haber sido exportada aún, así que podemos considerar los Aulonocara corrientemente presentes en el mercado como cíclidos de hábitats esencialmente rocosos, y acomodarlos en consecuencia.

Los mantenimientos generales de este grupo de peces no se diferencian de los que he descrito en mi primer ensayo acerca de la generalidad de los Haplochromini del Malawi (Loiselle, 1979). Sólo deseo recordar la importancia de que en el tanque se lleve a cabo correctamente el ciclo del nitrógeno. Los pavos reales son muy sensibles a todas las edades a los productos de desecho del ciclo del nitrógeno. Elevadas concentraciones de nitrito harán que los alevines mueran sin ningún síntoma externo aparente. Los adultos sometidos a niveles comparables desarrollarán una irritación crónica de los poros cefálicos que desembocará en una especie de "enfermedad de agujero en la cabeza". Una exposición continuada a estos factores inevitablemente desembocará en una bajada de defensas y la muerte por infección bacteriana. Un programa regular de cambios de agua es absolutamente esencial para el mantenimiento de estos peces. El cambio del 40-50 % del volumen del tanque cada semana es bastante, pero no excesivo. Un filtro de gran capacidad ayuda mucho a mantener el agua en condiciones. Un buen filtrante biológico como Ehfisubstratò de Eheim es muy adecuado, así como el uso de carbón activo si la densidad de peces es muy elevada.

Una adecuada selección de los compañeros de tanque de estos peces nos ayudará a mantenerlos libres de estrés. Debido a que estos peces están asociados a hábitats rocosos la tendencia de mantenerlos junto a Mbuna está muy extendida. Se acaba asumiendo que los representantes de ambos grupos pueden siempre mantenerse juntos sin problemas. Esta interpretación es errónea y puede desembocar en desafortunadas consecuencias. Antes de nada, los pavos reales no están estrechamente emparentados con los Mbuna. No es necesario un doctorado para apreciar esto, pues salta a la vista de cualquiera sin problemas de visión. Y ya que son morfológicamente distintos, no es de extrañar que sus comportamientos también difieran. Los pavos no son ni tan activos ni tan agresivos como los Mbuna. Por otra parte, y recordando un poco las características del grupo, vemos que morfológicamente los Mbuna están adaptados a alimentarse de las algas que cubren las rocas del lago, luego es obvio que no interactúan mucho con los Aulonocara insectívoros en la naturaleza. Las algas requieren mucha luz para crecer. En el lago, efectivamente este factor limita la distribución de las algas y hace que los peces ligados a ellas se encuentren siempre por encima de los tres metros de profundidad. Como ya vimos, los pavos reales se alimentan de invertebrados que viven en aguas más profundas, así que la interacción entre Mbuna y Aulonocara es mínima. A menos que tengamos acceso a un acuario grande, de más de 400 l, mantener pavos reales junto con Mbuna será dudosamente beneficioso para los últimos, que se verán siempre subordinados por sus compañeros más activos.

Es siempre desaconsejable alojar más de una especie de Aulonocara por acuario, y es tener ganas de lío el mezclar especies cuyos machos adultos presenten una coloración similar. Lo mejor que podría pasar en este caso sería una sumisión permanente de uno de los dos ante el otro, y lo peor, claro está, la muerte violenta del más débil. Esto posiblemente iría seguido a corto plazo de la hibridación del macho ganador con alguna de las hembras de la otra especie. Es posible la cohabitación de machos azules y dorados, pero siempre está presente el riesgo de que uno de los machos intente tomar parte cuando el otro esté relacionándose con una hembra. Con un mínimo de éxito ya tendríamos una descendencia más o menos híbrida. Los machos de un lote mixto de alevines son casi indistinguibles hasta que alcanzan la madurez, mientras que la gran similitud que presentan todas las hembras de Aulonocara hace casi imposible el distinguir un híbrido. El riesgo de hibridación está siempre presente cuando los cíclidos del Malawi se alojan en tanques comunitarios.

Sin embargo, si ambas especies son bastante diferentes, se hace más fácil detectar y eliminar los híbridos. Dejando aparte este tema, tenemos que los pavos reales pueden convivir con un amplio rango de cíclidos del Malawi. Si el tanque en cuestión es lo suficientemente grande, se pueden mantener con algunos de los Haplochromini depredadores más grandes sin casi riesgos. La mayoría de los acuaristas prefieren alojarlos junto con Haplochromini de talla similar, como los del gran grupo de los Utaka. Habida cuenta del pequeño tamaño de su boca en relación con su talla, los pavos reales no son unos piscívoros formidables, luego pueden mantenerse junto con cualquier pez de natación libre lo suficientemente grande como para no poder ser tragado. Es más, un trío de estos peces es un agradable complemento a un acuario de peces arcoiris o de otra especie mediana de cardumen que tolere el agua dura.

Al igual que los Mbuna, los Aulonocara agradecen que el acuario posea varios escondites. Staek y Linke (1981) han señalado que los machos de este grupo se establecen típicamente a la entrada de una cueva en la naturaleza. Los acuaristas que amen el bricolaje disfrutarán sin duda del placer de decorar el acuario de sus peces, pero para aquellos negados por naturaleza para estos menesteres sin duda agradecerán el que un macho de Pavorealreal acepte con entusiasmo una maceta de 20 cm de diámetro. Al contrario que la mayor parte de los otros Haplochromini, los Aulonocara no devoran las plantas y no excavan al llegar a la madurez sexual. Luego es posible mantenerlos en acuarios plantados con un riesgo mínimo. Sin embargo, los Aulonocara no se muestran a gusto con la fuerte iluminación necesaria para un acuario muy plantado. Aunque, desde luego, y aunque difícilmente se parezca al lago Malawi, es mucho más agradable a la vista.

Los pavos reales son fáciles de alimentar. Aceptan cualquiera de los preparados comerciales más habituales. Las larvas rojas de mosquito y las lombrices blancas son particularmente apropiadas. Les gustan mucho los tubifex, pero no merece la pena el arriesgarse a perder los peces a causa de una infección bacteriana, frecuentemente relacionada con este alimento. La rapidez con que estos peces aprenden a tomar los sticks de la superficie es un claro ejemplo de lo adaptables que son los cíclidos ante nuevos alimentos.

Así que siempre y cuando sean mantenidos bajo condiciones tales que permitan a los machos establecer sus territorios, los Aulonocara criarán fácilmente en cautiverio. El cortejo del macho es largo y bastante vigoroso. Todavía no ha nacido el fotógrafo que le haga justicia a un macho de Aulonocara en pleno cortejo; hay que verlos en persona. El fuerte carácter del macho hace recomendable el mantener sólo uno por acuario acompañado de un grupo de hembras, o en todo caso criar grandes grupos en grandes acuarios (Loiselle, 1983). Dejando a un lado la predilección de los Aulonocara por criar dentro de un espacio recogido, la cría de los pavos reales es básicamente igual a la de tantos otros Haplochromini (Loiselle, 1979). Es particularmente importante que el tanque de cría disponga de muchos refugios, pues los machos persiguen a las hembras aún varios días después de realizada la puesta. Las hembras de Aulonocara parecen ser menos tolerantes al acoso que otros criadores bucales, y su respuesta ante unas atenciones inoportunas del macho suele ser el cortar el ciclo reproductor comiéndose los huevos. Esto puede suceder también si son trasladadas a un tanque de incubación recién finalizada la puesta. Este riesgo es mucho menor si esperamos al menos tres días antes de hacer el traslado; de ahí la importancia de que las hembras incubadoras dispongan de protección inmediata tras la puesta. Aún bajo condiciones correctas, las hembras jóvenes suelen devorar sus primeras puestas, pero las incubaciones se desarrollan de la forma correcta tras unos pocos intentos.

Los huevos, piriformes y amarillentos, miden de 2.8 a 3.7 mm, dependiendo de la edad de la hembra. La puesta consta de cuatro a doce huevos, y la incubación dura veintiún días a 28-30° C. Al abandonar la boca de la madre los alevines mide 10-12 mm y no experimentan ningún problema a la hora de comer nauplios de Artemia y comida preparada muy machacada. La hembra cuidará de sus alevines todavía durante varios días, aunque su presencia no es imprescindible en el acuario de cría. Es más, su excesivo celo por los alevines hace que los mantenga más tiempo en la boca del necesario, tiempo que los pequeños y ella invertirían mejor alimentándose. Algunos autores recomiendan el dejar que la hembra se recupere unos cuantos días antes de devolverla al acuario principal, yo encuentro que perturbar el acuario con un buen cambio de agua le proporciona a la hembra toda la confusión que necesita para reintegrarse tranquila al grupo. Como he dicho antes, los alevines en crecimiento son muy sensibles a los desechos nitrogenados, pero dejando esto la cría no plantea mayores problemas. La velocidad de crecimiento varía según las especies. Las especies más precoces pueden alcanzar la madurez en tan sólo seis meses, aunque lo usual son diez-doce meses. Las diferencias sexuales según la talla se hacen aparentes transcurridas seis semanas desde que abandonan la boca materna, lo que debe tenerse en cuenta a la hora de seleccionar los mejores ejemplares. Si eliminamos los más pequeños, nos quedaremos con un acuario lleno de machos.

Dada su pequeña talla de adultos, la facilidad de su mantenimiento y sus vivos colores, no es de extrañar que la llegada de los Aulonocara revolucionara la idea que en el mundo había sobre los cíclidos del Malawi, al igual que la llegada de los Mbuna revolucionó la idea que en el mundo había sobre los cíclidos. Realmente lo único que se le puede objetar a estos peces es un colorido juvenil no realmente excitante que no atrae la mirada de sus posibles compradores. Sin embargo, el acuarista que se arriesga y adquiere un grupo de estos pequeños cíclidos aún sin describir se verá gratamente recompensado. Como sus tocayos lepidópteros y emplumados, estos animales pasan de un feo estado juvenil a un glorioso estado adulto, ¡una auténtica metamorfosis!

Literatura citada

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Referencias (12):

Cita

Loiselle, Paul V. (octubre 07, 1997). "Mariposas y Pavoreales del Lago Malawi". Cichlid Room Companion. Consultado en enero 23, 2019, desde: https://www.cichlidae.com/article.php?id=63&lang=es.

Sustituciones de nombres