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El Cichlid Room Companion

Artículos

Anidando para tener Éxito

Por , 2000. print format
Publicado
Ron Coleman, 2000

Traductor Antón David Pérez Rodrígez (29-jul-2004)
Versiones English
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" El anidamiento en los cíclidos es uno de los factores clave para su supervivencia, algunos hechos fascinantes acerca del comportamiento de anidamiento recién comienzan a ser descubiertos. El Dr. Coleman nos cuenta acerca de estos nuevos y fascinantes decubrimientos acerca del anidamiento en los cíclidos "

(Este artículo se publicó originalmente en el Cichlid News Magazine Abr-00 pp. 32-34, se reproduce aquí con permiso del autor, Ron Coleman, y de Aquatic promotions).

La visión de una nueva puesta de cíclidos en el acuario reporta al aficionado tanta excitación como nerviosismo. Junto con la promesa de docenas, cientos o quizás miles de alevines nace el temor de que la pareja reproductora dañe o mate a sus compañeros de acuario.

Las tasas de mortalidad en la naturaleza pueden ser extraordinarias

La reproducción es un asunto serio para los cíclidos. Las tasas de mortalidad en la naturaleza pueden ser extraordinasiras, sucumbiendo muchas puestas cada día al ataque de depredadores que semejan ser incansables. Por ejemplo, de 87 puestas controladas de Neolamprologus mondabu en el lago Tanganica, Takemon y Nakanishi (1998) comprobaron que 68 se perdieron por completo. Luego no es sorprendente que en nuestros acuarios los cíclidos se tomen también la crianza muy en serio, y como resultado obseervamos elaboradas pautas de conducta como exhibiciones, excavaciones y agresiones destinadas a alejar a los depredadores potenciales. Entender la función del nido nos ayudará a comprender qué es lo que pasa en nuestros acuarios.

Los nidos de los cíclidos varían en tamaño y apariencia desde simples áreas limpiadas del sustrato hasta los elaborados túneles excavados por los Hypsophrys nicaraguensis (Coleman, 1999). Algunos aprovechan cavidades naturales, como muchos Cryptoheros, y otros aprovechan objetos específicos como conchas vacías de caracol, hecho frecuente en el Tanganica.

Uso el término "nido" para designar el lugar en el que no sólo se realiza la puesta, sino en el que también se cuida tanto de los huevos como de los alevines. La mayoría de los incubadores bucales no construyen nidos. McKaye et al. (1990) defiende que las estructuras de puesta costruídas por los incubadores bucales del lago Malawi se definen mejor como "escenarios" que como "nidos", en referencia a los que también construyen algunas aves para atraer a las hembras. Un escenario es una estructura construida con el único objetivo de atraer una pareja, y no para criar a los juveniles. Pero que los escenarios no sean nidos no implica que no sean importantes (ni mucho menos), ya que contienen información vital sobre la identidad de la especie y sobre la calidad del macho que la ha construido. Las hembras son perfectamente capaces de distinguir entre escenarios bien y mal hechos, y escogen compañero en consecuencia.

Al igual que los escenarios, los nidos también sirven para atraer la atención de la pareja, y muchos peces se esfuerzan en su elaboración, construyendo estructuras no sólo beneficiosas para los futuros descendientes, si no también aptas para demostrar a su pareja la habilidad, calidad y preocupación por los detalles del constructor.

Realmente sabemos muy poco acerca de cómo muchos cíclidos construyen sus nidos

Realmente sabemos muy poco acerca de cómo muchos cíclidos construyen sus nidos. Muchos son difíciles de detectar hasta que ya están completamente hechos. Por ejemplo, muchos aficionados sólo localizan un nido en sus acuarios después de que los peces han desovado en él. La construcción del mismo puede ser muy rápida; en algunos cíclidos centroamericanos de sólo algunas horas. Lo típico en la naturaleza es observar una pareja de peces dando vueltas y vueltas sobre un punto determinado, en el que al día siguiente ya estarán los huevos puestos. Quedan aún importantes preguntas por responder: ¿escoge un pez el lugar de puesta, comienza a preparar un nido y así atrae a su pareja, o se forma antes la pareja y luego ambos escogen el lugar de puesta? Seguramente, la respuesta varía con cada especie.

La principal función del nido es con todo el proporcionar un medio seguro a los huevos y prosiblemente a los alevines. Lograr esto suele conllevar el modificar el lugar ya existente, lo que incluye limpiarlo, cavar en él y retirar la vegetación.

El primer signo de construcción de un nido suele darse cuando un padre, típicamente la hembra, picotea repetidamente una superficie dura, como una roca o una pieza de madera. Si estos materiales sólidos son escasos los cíclidos cavarán para encontrarlos. Hace varios años estuve estudiando los Herichthys cyanoguttatus (cíclidos de Texas) del río San Marcos (Texas, sur de la zona central). Este río de temperatura cosntante que nace en un manantial alberga desde hace tiempo una población introducida de cíclidos de Texas, y es un buen lugar para ir a ver buceando qué es lo que hacen los cícldios en la naturaleza.

Herichthys cyanoguttatus nest
En el río San Marcos (Texas), los adultos de Herichthys cyanoguttatus limpian de vegetación fondos de arena con fines reproductores. Foto por Ron Coleman.

Los cíclidos crían en los bancos de arena, bajo el sombreado de la vegetación emergida. El fondo suele estar cubierto de plantas acuáticas en gran parte del área de cría, luego el primer cometido de estos peces es el limpiar estas zonas de vegetación (al igual que hacen en el acuario). El propósito de esto no es sólo molestar al aficionado, si no el crear una "zona de seguridad" alrededor del nido, en la que permanecen los padres vigilando su perímetro en busca de depredadores potenciales.

Creando esta zona sin obstáculos los padres aumentan las posibilidades de detectar a un depredador antes de que pueda atacar. En América estos depredadores pueden ser cíclidos juveniles, carácidos, gobios dormilones o cualquier otra especie que espere su oportunidad de abalanzarse sobre el nido saliendo con la boca llena de huevos o alevines.

Estos depredadores son numerosos, pequeños, incansables y frecuentemente atacan en grupo, burlando la vigilancia de los padres mientras éstos intentan expulsar a otro atacante. En algunos casos el asalto es tan fuerte que los padres se ven sobrepasados y abandonan el nido, cuyo contenido al completo puede desaparecer en menos de un minuto. Así que cuando tus peces comiencen a arrancar las plantas de su acuario, intenta mostrarte simpático. Sabes que no hay depredadores en el acuario, pero para ellos toda vigilancia es poca.

Es interesante ver que algunos no limpian la zona de plantas. Por ejemplo los Cryptoheros septemfasciatus que he podido observar en el río Puerto Viejo, Costa Rica. De hecho estos peces prefieren desovar entre las raíces sumergidas de los árboles o en los lechos de hojas que cubren el fondo. Son los cíclidos más pequeños del río, y creo que así tratan de llamar la atención lo menos posible. Un área limpiada de restos representa también una especie de blanco para un depredador, y los pequeños C. septemfasciatus se verían fácilmente sobrepasados.

Una vez que ya han limpiado la zona de vegetación, casi todos los frezadores de sustrato requieren de una base sólida sobre la que efectuar la puesta. Algunas especies, como los incubadores bucales retrasados sudamericanos, ponen sus huevos en hojas caídas, pero la mayoría de los cíclidos buscan algo como una roca o tronco. A mí siempre me ha gustado ver cómo los Texas excavan en busca de una superficie dura.

Casi todos los frezadores de sustrato requieren de una base sólida sobre la que efectuar la puesta

No sé si tienen algún mecanismo que les permite detectarlos bajo la arena, pero invariablemente acaban desenterrando una roca o tronco en la zona que han limpiado. A veces tienen que excavar más de 30 cm, pero al final lo encuentran y ponen sus huevos allí.

El entender por qué excavan los cíclidos (quitando los que excavan por razones alimenticias, como los Geophagus o algunos Thorichthys o Amphilophus) te ayudará a superar el shock de encontrarte un día tu perfectamente preparado acuario completamente patas arriba. Si tus peces excavan es que no les has proporcionado un superficie sólida lo suficientemente grande como para desovar, y están decididos a encontrar una. El número de huevos que pone una hembra no viene determinado por el tamaño de la superficie de puesta, si no más bien la hembra pone un número concreto de huevos y busca la superficie que necesita. Si la roca se queda algo corta, entonces los pondrá más juntos. En superficies mayores pueden ir más separados. Los frezadores de sustrato nunca ponen los huevos unos encima de los otros, pues esto impediría su correcta oxigenación.

Nido de Herichthys minckleyi
Una pareja reproductora de Herichthys minckleyi en el manantial de La Becerra (Cuatro Ciénegas, Coahulia, México). La hembra guarda huevos y alevines dentro de una cueva excavada en el sustrato del fondo del manatial, que sirve como nido. El macho, de color oscuro, vigila interritorio en el que pueden vivir más de una hembra. Foto por Juan Miguel Artigas Azas.

Algunos descubrimientos recientes sugieren que suceden cosas todavía más complejas. Ochi y Yagasinawa (1999) han descrito recientemente un comportamiento de transporte de arena llevado a cabo por el Neolamprologus caudopunctatus, del Tanganica. Este pez construye su nido entre las rocas del lago, dejando una pequeña entrada que comunica con la cámara de cría. Los investigadores se encontraron con que mientras duraba el cuidado de huevos y alevines (unos 40 días), las hembras a menudo se llevaban arena con sus bocas del interior del nido. Esto no es sorprendente. Además, las hembras (y a veces los machos) traen arena con sus bocas y la depositan alrededor de la entrada, en un intento de hacer ésta más estrecha. Los kribensis suelen hacer esto en los acuarios: si la entrada de su cueva es demasiado amplia, entonces acarearán arena hasta allí para dejar un hueco por el que sólo quepa la hembra.

Los investigadores descubrieron también que tanto machos como hembras de vez en cuando transferían montones de arena por todo su territorio, dejándola normalmente al pie de las rocas. Los padres no estaban buscando comida, y sólo hacían esto antes de que los alevines se hicieran independientes. La razón exacta de esto no se conoce, pero Ochi y Yagasinawa han propuesto una hipótesis fascinante: Tal y como sucedía con los cíclidos centroamericanos descritos antes, los padres vigilan los alrededores del territorio atentos a la presencia de depredadores ocultos que podrían atacar a los jóvenes. Un depredador común es Telmatochromis vittatus, que suele esconderse bajo o alrededor de las piedras hasta el momento justo de atacar. ¿Pudiera ser que los padres de Neolamprologus caudopunctatus rellenaran activamente estos potenciales escondites de los depredadores para aumentar la seguridad de sus pequeños? Hacen falta más investigaciones, pero parece una hipótesis razonable.

Las ventajas de tener un buen nido son tan grandes que algunas especies se aprovechan de los nidos de otras. Lepidiolamprologus profundicola es un gran cíclido piscívoro y frezador de sustrato, también del Tanganica. Las hembras de L. profundicola vigilan su nido durante unas dos semanas.

Cyprichromis leptosoma es un incubador materno de aguas abiertas. Podrías pensar que estas dos especies tienen bien poca relación entre ellas, pero Watanabe (2000) ha observado bancos de cientos de juveniles de C. leptosoma sobre los nidos de L. profundicola. Esto resulta algo estraño, ya que L. profundicola no cuida a sus alevines una vez que éstos ya nadan libres; se van y los alevines de C. leptosoma no tienen ocasión de mezclarse con ellos, como se ha visto que sucede en otras especies. Más aún, en otras circunstancias, L. profundicola es un depredador de C. leptosoma. Sin embargo, como las hembras de L. profundicola expulsan a los depredadores de los alrededores de su nido, y C. leptosoma no lo es, los alevines extraños se aprovechan del área de seguridad establecida alrededor del nido.

Estos dos estudios ilustran la importancia de los nidos, y no cabe duda de que futuros trabajos revelarán cosas todavía más sorprendentes acerca de cómo los cíclidos consiguen criar con éxito.

Referencias

  • Coleman, R.; 1999; Cichlids of the Rio Puerto Viejo, Costa Rica. Cichlid News 8(1):6-12.
  • McKaye, K. R., Louda, S. M., and Stauffer, J. R., Jr.; 1990; Bower size and male reproductive success in a cichlid fish lek. Am. Nat. 135:597- 613.
  • Ochi, H., and Yanagisawa, Y.; 1999; Sand-transfer behavior outside the nest by guarding parents of the Tanganyikan cichlid, Neolamprologus caudopunctatus. Ichthyological Research 46:419-422.
  • Takemon, Y., and Nakanishi, K.; 1998; Reproductive success in female Neolamprologus mondabu (Cichlidae): influence of substrate types; Environ. Biol. Fishes 52:261-269.
  • Watanabe; 2000; The nesting site of a piscivorous cichlid, Lepidiolamprologus profundicola, as a safety zone for juveniles of a zooplanktivorous cichlid, Cyprichromis leptosoma, in Lake Tanganyika. Env. Biol. Fishes 57 (2):171-177.

Cita:

Coleman, Ron. (febrero 07, 2003). "Anidando para tener Éxito". El Cichlid Room Companion. Consultado en agosto 01, 2014, desde: http://www.cichlidae.com/article.php?id=176&lang=es.